Bases Maquillaje

Bases 1O1

septiembre 16, 2015

Cada vez que necesito comprar una base nueva me enfrento a una oferta muy variada de productos (¡gracias a Dior!), desde la textura, colores, tipo de aplicación, acabado, etc. Por lo que decidí compartir las cosas que tengo en cuenta a la hora de comprar una base y de paso les comento algunos tips.

Siempre es bueno hacerse algunas preguntas como para ir descartando algunas de las variedades.

¿Cómo está mi piel últimamente?

La piel varía mucho a lo largo de los años, y ni qué hablar de las estaciones. Por ejemplo, en invierno tengo una piel muy reseca y en verano tiende a ser más grasa o mixta. Cosa que no pasaba hace unos años cuando tenía la piel 100% grasa. Así como fue variando la piel, tuvo que ir variando mi consumo de tipos de bases y productos en general para la piel.

Teniendo presente cómo está tu piel se puede tener una primera gran pista de por dónde empezar, como el tipo de consistencia que buscamos.

Podemos encontrar los siguientes tipos, de más líquida a pesada:

  • Fluída
  • Aerosol
  • Espuma
  • Crema
  • Mousse
  • Minerales/Polvo

Las bases más líquidas suelen a ser mejores para las pieles secas, mientras que las más pesadas como el mousse o minerales son mejores para los rostros con tendencia grasa.

 

¿Cuál es el estado de mi piel?

Dependiendo de las imperfecciones que tengas en la piel es la cobertura que necesites. En mi opinión, lo mejor es usar la menor cobertura posible, para no quedar con un maquillaje pesado y poco natural.

Hay tres tipos básicos de coberturas: liviano, medio y pesado.

Últimamente estoy teniendo granitos de forma constante, por lo que me estoy pasando a las bases de cobertura media, y si necesito un poco extra de cobertura utilizo un poco de corrector.

 

¿Qué acabado es el mejor para mi tipo de piel?

Podemos categorizar los acabados en tres grandes grupos: luminoso, natural o matte. Hay que tener en cuenta que no todos los acabados sirven para diferentes tipos de piel.

El natural es el más “universal” de todos y por lo general lo podemos encontrar en las cremas y bases fluidas con cobertura media.

Para compensar los brillos de las pieles con tendencia grasa lo mejor es utilizar un acabado matte, y viceversa.

 

Y por último, pero no menos importante, el tono necesario. Nuevamente (y obviamente) con los cambios de estación también cambia el color de piel, por eso prefiero tener al menos dos bases: una para invierno y otra para verano.

Hay que buscar el tono de base lo más similar al tuyo posible, para eso se puede usar el dorso de la mano o el mentón. Al probar la base sugiero que apliquen un poco y esperen un ratito a que seque bien ya que algunas bases tienden a oxidarse con el paso del tiempo, resultando un poco más oscuras o naranjas que en la aplicación inicial.

A la hora de elegir el color también hay que tener presente qué tono de piel tenés para ver cuál es el que mejor complementa tu piel. Los tonos varían entre fríos, neutros o cálidos.

Para saber qué tono tenés el truquito universal es ver las venas de la muñeca: Si son azuladas o violaceas, seguramente tenés un tono frío y piel más clara. Por el contrario, si son más verdes estamos hablando de un tono más cálido o oliva. Si encontrás una combinación de ambas o te cuesta identificar los colores, tu piel es más neutra (la lotería de las pieles, casi que le viene bien cualquier tono).

Es importante tenerlo presente porque puede facilitar mucho el camino de selección de color, incluso las bases están viniendo codificadas de esa forma ejemplo: W3 warm (cálido) nivel 3, C es cool (frío) y N neutral.

En fin, todas las pieles son muy diferentes y es complicado hacer generalizaciones. Igualmente espero que esta guía las ayude con su próxima compra.

 

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